

“Por derecho”. Con estas palabras se define el diestro malagueño Salvador Vega. Tras finalizar la temporada 2004 en la que ha comparecido 48 ocasiones en distintas plazas, el maestro está satisfecho y muy contento. Para Vega ha sido un año en el que ha vivido muchas experiencias, buenas y no tan buenas, pero la madurez que ha adquirido en esta etapa es lo realmente positivo para el año más importante de Salvador.
El pasado 23 de abril se celebraba una corrida benéfica en Zaragoza con motivo de la festividad de San Jorge, patrón de la región de Aragón. El coso de La Misericordia fue testigo directo del rotundo triunfo que cosechó el malagueño, a la vez que una grave cornada al entrar a matar al último ejemplar de Domingo Hernández. Esta experiencia lo ha hecho madurar y ser consciente de que ser torero es una profesión muy dura y que en cualquier momento la vida se puede perder. A pesar de todo, el maestro malagueño afirma: “me marcan más los triunfos, que las cornadas”.
De hecho, Zaragoza ha sido una ciudad clave en la trayectoria del joven malagueño. Tanto a principios de temporada, como la segunda tarde de la Feria del Pilar quedan en su memoria. Pero el malagueño tampoco olvida las tardes de gloria en Logroño, en el coso Maestrante sevillano, y por supuesto Bilbao. La actuación de Vega en la plaza de Vista Alegre supuso para muchos críticos, el acontecimiento taurino del año; además de otras que han tenido repercusión en los medios, las dos orejas en Dax, son otras citas importantes de este año.
Salvador Vega no necesita críticos. Él mismo sabe perfectamente cuáles son sus virtudes y sus defectos. Como buen alumno que se precie, el maestro afincado en Los Barrios, reconoce que tiene que mejorar en muchos aspectos, ya que: “es la clave para que un torero no se estanque y siga una línea ascendente”. Profundizar en la esencia más pura del toreo y la regularidad con la espada son, para Salvador, las asignaturas que tiene que mejorar.
Echando la mirada atrás, el malagueño recuerda los objetivos que se planteó hace siete meses. Una buena temporada que ha hecho que se le cumplieran muchos de ellos. El nombre de Salvador Vega ya suena de norte a sur y ha conseguido abrir la Puerta Grande de plazas con renombre. Vega insiste en la importancia de la calidad de los festejos más que en la cantidad: “Si toreas un número considerable de festejos y no hay triunfos en ellos, no merece la pena”.
Después de visitar distintas plazas de toros a lo largo de la temporada, el duende y la chispa de Salvador han impregnado muchos lugares de la península. Sin lugar a dudas, el Norte se enamoró del diestro malagueño y lo acogió con los brazos abiertos. El torero, ante esto, se siente muy orgulloso y agradecido, pero le parece extraño que siendo del sur: “donde más haya triunfado haya sido en el norte”. Uno de sus deseos es llegar a ser profeta en su tierra.
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