Nacido en Algeciras hace 17 años, Salvador Barberán quiere ser figura del toreo. Su próximo compromiso será el debut como novillero con caballos, que tendrá lugar en Los Barrios el 8 de abril. Trabaja todos los días con esfuerzo e ilusión y, no escatima ni siquiera los domingos. Se prepara para llegar a lo más alto.
“Los que se visten de toreros se merecen un respeto muy grande”
“Espero que me pongan en los carteles de la feria de mi pueblo. Si no, ¡dónde voy a torear!”
El joven novillero algecireño Salvador Barberán, se encuentra entrenado intensamente de cara a su debut con caballos en la próxima Feria Ruta del Toro de la Villa de los Barrios, estando muy ilusionado cara a la nueva temporada.
-¿Cuándo se puso por primera vez delante de una becerra?
Tendría unos diez años y fue en la finca del maestro Miguel Mateo Miguelin
-¿Por qué se decidió por el mundo de los toros?
Nací con esa afición y desde que era chico me gustaba mucho. Después me llevaba mi padre a la plaza y sentía algo muy especial.
-¿En qué toreros se inspira?
Los que más me gustan son el maestro Manzanares, César Rincón, Morante, Salvador Vega. Aunque se aprende de todos, ya que los que se visten de toreros se merecen un respeto muy grande.
-¿Cuándo se vistió por primera vez de luces?
Hace unos tres años en Las Palomas, cuando maté mi primer becerro siendo alumno de la escuela de Algeciras. Todo salió muy bien porque fue la cosa redonda y le corté las orejas y el rabo al becerro.
-¿Después de aquello como le ha funcionado las temporadas?
Hasta el día de la fecha he matado 51 novilladas. He toreado en diferentes plazas y algunas de ellas de mucha importancia como la del Puerto, Sevilla, Bayona, Algeciras, La Línea; por los alrededores de Madrid; en Marbella, Torremolinos y en pueblos…
-¿En qué plaza se sintió más hasta la fecha?
En Sevilla estando en el hotel ya me estaba sintiendo. Fueron dos tardes muy importantes para mí y resultaron muy bonitas, pero no creía que se pasaba tanto.
-¿Dónde un novillo le complicó la tarde?
Un toro en puntas que me echaron en vez de un novillo una tarde en Llodio. Fue imposible ponerse delante ya que era un toro de corridas muy fuerte. Los tres novilleros que toreamos lo pasamos fatal.
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