-¿Qué es lo primero que recuerda de la guerra?
Yo tenía 19 años y vi desembarcar las primeras tropas de África. Venía de la Playa del Chorruelo y el jefe de la reala de los morros me dijo, “niño, recógete pronto que esta noche va haber jaleos”. Afortunadamente no pasó nada, pero luego hubo cierta resistencia armada, ocasionándose una gran cantidad de bajas por el lado de los republicanos que defendían el régimen legal existente.
-¿Dónde se situó a la derecha o a la izquierda?
Había un consigna en la radio que decía: “Aquí no caben neutrales, aquí hay que estar con nosotros o en contra de nosotros”. Mi padre era republicano antiguo y mi abuelo republicano federal. Yo tenía miedo de que los fueran hacer victimas simplemente por sus ideologías. Opte por apuntarme en la Guardia Cívica, que era un cuerpo de segunda línea que se creó con voluntarios de Algeciras, para mantener el orden cívico.
-¿Cuándo terminó la carrera?
Me dieron un puesto en hospitales de ganado y estuve en varios lugares de Andalucía asistiéndolos. Me metía entre ellos y los curaba sin penicilina; las heridas duraban muchos meses. La carrera la terminé en el curso 39/40.
-¿En Algeciras cuándo ejerció?
Desde el año 41 al 51. Después hasta el 55 estuve en Ubrique y en el 56 salió un concurso de oposición y pedí la plaza que había dejado en Algeciras Julián Villacañas. Después a los dos años ocupé la Jefatura Veterinaria de Algeciras y hasta que me jubilé en el año 68.
-¿A qué ha dedicado su tiempo después de jubilarse?
A leer mucho, no salía de la biblioteca del Casino. He comprado muchos libros, pero ya casi no puedo leer debido a los ácaros y a la bronquitis crónica que padezco.
-¿Cuáles eran las enfermedades más comunes?
El carbunco bacteridiano, que era una enfermedad transmisible a la especie humana, sobre todo el carbunco sintomático y que por cierto a Doña Milagros, esposa de don Pascual Cervera, le picó una mosca que había posado en un cadáver muerto. Había otra enfermedad la glosopeda que atacaba a las pezuñas de los animales y no podían andar y ni comer. Fue una enfermedad que afectó a los toros y muchas corridas se tuvieron que suspender. Otras enfermedades fueron la rabia, el tétano etc.,
-¿Usted alcanzó como Veterinario un gran prestigio en Ubrique?
Allí curé a dos caballos afectados de tétano. Era una enfermedad mortal y conseguí curarlos. Me querían mucho y sintieron cuando me vine destinado a Algeciras.
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