“Algeciras es el marco donde quería tomar la alternativa, porque me vio nacer como torero”
Hasta su domicilio en Marbella, nos desplazamos para entrevistar a Juan M. Montoya, debido a que está anunciado en la Feria Taurina 05, donde tomará la alternativa como matador de toros. Y desde la serenidad de sus adentros, le fueron saliendo las respuestas a las preguntas que le hacía de forma sentida, acompasada y con el temple propio del toreo de sus genes.
-¿Desde cuándo su afición por el mundo de los toros?
Todo comenzó en el año noventa y uno cuando con once años me fui por motivos personales a Algeciras. Asistí a un festival y me cautivó aquello, pero tuve que regresar de nuevo a Marbella. Todo fue como un pequeño juego y mi padre me dijo que si me sacaba el Graduado Escolar me dejaba que me fuera a la Escuela Taurina de Algeciras.
-¿Quiénes fueron sus profesores?
Estuve hasta que debuté con caballos; siendo mis profesores Salvador Mateo, pero con el que aprendí y me aportó todo en el mundo de los toros fue el maestro Ruiz Miguel, al que le debo mucho. Fue el que me educó como torero y casi como persona.
-¿Qué destacaría de su estancia en la escuela?
Toreé bastante sin caballos obteniendo muchos triunfos. Fui el triunfador de las novilladas de Canal Sur. Después al debutar con caballos la cosa cambió bastante y creo que nos precipitamos un poco al ir sin estar preparado a plazas importantes como fueron las de Sevilla o Córdoba. Creo que esas circunstancias me han pesado bastante.
-¿Cuando mató el primer becerro?
Fue en la parte seria del Bombero Torero en el año 1996 en la Feria de Algeciras. Recuerdo que llevaba un traje blanco y plata que me lo había prestado Diego Ramos El Merlo; después se lo compré y fue con el toreé mis primeras novilladas sin caballos.
-¿Qué recuerda de su debut con caballos?
Fue en Sanlúcar de Barrameda el 14 de julio de 1999 y en el tendido se encontraba mi ídolo, Rafael de Paula, en el que me fijo porque el maestro es un mito y fue un placer el brindarle el novillo. Y veinte veces más que debutara si me lo encontrara se lo brindaría.
-¿En esta profesión las prisas son malas consejeras?
Estuve encerrado en una finca y me llevaron a Sevilla sin haber hecho muchos tentaderos y sin haber matado toros en el campo. Para ir a Sevilla en la primera novillada de abono había que ir preparado y aquello pasó sin más.
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